Dorso
Se evalúan altura, continuidad y relación con la punta, evitando analizar cada segmento como un elemento independiente.
Cirugía nasal orientada a la proporción, la naturalidad y la integración de la nariz con el rostro.
La rinoplastia permite modificar forma y proporciones nasales y, cuando existe una indicación funcional, puede integrarse con el tratamiento de alteraciones respiratorias. La planificación parte del análisis del dorso, la punta, los cartílagos, la cobertura cutánea y la relación de la nariz con el resto del rostro.
La nariz no se diseña aislada del rostro.Proporción, anatomía y función forman parte de una misma evaluación.
El Dr. Alí utiliza una evaluación prequirúrgica orientada a estudiar las proporciones faciales y nasales. El análisis AGIVA forma parte de este enfoque de planificación, junto con el examen clínico y los estudios que correspondan en cada paciente.
Se evalúan altura, continuidad y relación con la punta, evitando analizar cada segmento como un elemento independiente.
Posición, proyección, soporte y definición se estudian en relación con los cartílagos y el dorso nasal.
La historia respiratoria y el examen nasal son parte de la evaluación. Cuando existen alteraciones funcionales, deben incorporarse al plan quirúrgico.
El enfoque habitual del Dr. Alí prioriza, cuando la anatomía y el objetivo lo permiten, el abordaje cerrado, realizando las incisiones dentro de las fosas nasales. La técnica definitiva se decide de acuerdo con las estructuras que necesitan tratamiento.
La planificación busca preservar estructuras que no necesitan ser alteradas. Cuando el soporte anatómico lo permite, puede evitarse el uso de injertos; si un caso requiere otras maniobras, la indicación se define individualmente.
El objetivo no es reproducir una nariz estándar, sino lograr que los cambios se integren con frente, labios, mentón y proporciones generales del paciente. La posición de la punta se planifica en relación con el dorso y con el soporte nasal, evitando decisiones aisladas.
Busca mejorar forma y proporciones de la nariz manteniendo coherencia con el resto del rostro, sin imponer un modelo nasal único.
Sí. En casos seleccionados puede utilizarse un abordaje cerrado, con incisiones dentro de las fosas nasales. La indicación depende de la anatomía y de las maniobras necesarias.
No. La necesidad de injertos se define según la anatomía, el soporte existente y los cambios que se buscan realizar. No deben utilizarse de manera automática en todos los casos.
Sí. La evaluación preoperatoria debe considerar tanto la forma externa como la función nasal y los antecedentes respiratorios del paciente.
La evolución es progresiva. La inflamación disminuye con el tiempo y algunos cambios, especialmente en la punta nasal, pueden continuar definiéndose durante meses.
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